| Carles Canals: In Memoriam |
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| dijous, 31 de març de 2011 20:36 | |||
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Durant els darrers mesos, va descriure el procés de la seva malaltia al blog "Con los pies por delante". Un blog que podeu trobar enllaçat a la web de l'SPIB. "La magia y la generosidad" és el tÃtol de la darrera entrada que va escriure el passat 19 de març, i que reproduim a continuació. "Recibo con cierta regularidad amuletos diversos: algunos amigos lejanos y conocidos próximos me obsequian con pulseritas de Lourdes o collares tibetanos o cualquier objeto más o menos extraordinario del que esperan me proporcione alivio. Nada tarda mi escepticismo castrense, tan poco aficionado a las fantasÃas, en recordar que Bernadette Soubirous murió dolorida por las llagas que las aguas de su cueva no cerraron jamás, que a los monjes tibetanos las baratijas mágicas no les sirven para burlar al ejército popular, que los hechiceros africanos, brasileños o haitianos viven en paÃses hambrientos y sin piedad, que las pirámides nunca ayudaron a sus arquitectos a la hora de bajar la barrera por defunción del dueño. Aseguran los magos y adivinos que el ‘don’ no pueden aplicarlo sobre ellos mismos, lo que parece explicar que ningún augur del que tengamos constancia se haya forrado jugando a la bonoloto, al bacarrá o a la brisca. Qué oportuno. Pero los años me han hecho amansar el frÃo con el que antes respondÃa a estas supercherÃas. Donde antes veÃa sólo la oportunidad para una burla o un sarcasmo hirientes, hoy me admira el afecto que se esconde tras el obsequio. Hacen falta una enorme generosidad y una voluntad arrolladora para desprenderse de un objeto mágico cuando de veras se cree en sus virtudes. Lo he recordado hoy al recibir el colgante de una conocida alemana, Andrea, quien llevó ese mismo talismán durante todo el tiempo que le llevó a la terapia librarle de un cáncer de mama. Ahora vuelve a su paÃs, cansada, derrotada por el tratamiento y sin ganas de volver a descubrir España. Aunque jamás llegamos a ser amigos, Pepi y yo simpatizamos rápidamente con Andrea y su marido; nos gustaba pararnos en la calle para contarnos bobadas y concertar luego visitas en las que compartir vino y quesos, aunque rara vez la cita llegara a ser más que una manera educada de abrirnos puertas y señalar simpatÃa y afinidad. Posiblemente por esta razón, mientras escribo, tengo a mi lado el dije que no llegaré a llevar jamás. La magia existe, pero no es más que el gesto con el que damos la bienvenida a alguien en nuestras vidas, la expresión de un buen deseo, una demostración de afecto desprendido." Al seu perfil del blog es defineix aixÃ: "No es alguien interesante. Tras lustros dedicados al periodismo, ya sólo le atraen cosas parecidas a la verdad."
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