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El "no debat" d'Antich i Bauzá Imprimeix
dilluns, 16 de maig de 2011 20:52

Debat entre Francesc Antich i José Ramón Bauzá a IB3 moderat per Cristina BugalloEl Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB) lamenta que el "cara a cara" entre Francesc Antich i José Ramón Bauzà a IB3 Televisió és convertís en un espai més de propaganda electoral, on el paper del periodista va ser de simple espectador, sense possibilitat de fer preguntes. Quin sentit té que un debat d'aquestes característiques, dissenyat i cuinat pels partits polítics participants, es faci a una televisió pública? El debat s'hauria pogut celebrar a qualsevol altre lloc, inclús sense moderador, bastava un cronòmetre i un llistat de temes.

Des de l'SPIB pensam que s'ha perdut l'oportunitat de fer una autèntica confrontació d'idees i de posar damunt la taula molts dels temes que preocupen a la ciutadania. Com passa als espais de propaganda electoral, els periodistes ens estam convertint en simples publicistes dels missatges que el·laboren els partits polítics, sense possibilitat de fer la nostra feina.

No hi va haver confrontació, no hi va haver debat en si mateix. Només un exemple. Cap dels dos parlàrem de corrupció directament, quan la corrupció no ha deixat de sortir als diaris, a les teles i a les ràdios ni un sol dia. Un no-debat pautat, rígid, estantís i allunyat de tot.

Avui, als mitjans escrits de les Illes, el més destacat del debat era precisament el "no debat". Reproduïm a continuació l'article de Matías Vallés, publicat avui al Diario de Mallorca:

Francesc contra José Ramón, el idioma es el mensaje

Los dos debates entre candidatos al Govern de la historia de Balears –1999 y 2011– se han celebrado respectivamente en Sa Nostra y en IB3, dos instituciones de similar funcionamiento y que tendrán idéntico final. Una televisión mejora a un banco como foro donde dirimir la soberanía popular, hasta que la cronometradora del acto recuerda que se aplican "las condiciones que ustedes han pactado". Por tanto, no se habla aquí de periodismo, sino de su extinción.

Aunque uno de los antagonistas en el debate ya participó en 1999, y probablemente hundido en el mismo traje, se enfrentaban anoche dos perfectos desconocidos. La corbata de Francesc Antich enmarcaba su fúnebre aire presidencial, muy apropiado visto que se despide de ustedes según los sondeos. José Ramón Bauzá no necesita ni corbata para derrotar a esta izquierda. El tercer presidente del PP en la legislatura parecía recién duchado –sin quitarse las pulseras– y perfumado después de pilotar en el circuito de Fórmula 1 que ha prometido, una idea para tiempos de austeridad que no hubiera impulsado ni Jaume Matas.

La porfía debió iniciarse con alguna pregunta sencilla, como la superficie o la población de Balears. Ambos hubieran respondido "pasapalabra", y de los otros asuntos locales saben todavía menos. Bauzá se excedió en la exhibición de los mismos gráficos que Rajoy esgrimió contra Zapatero. Le conviene aparentar más inteligencia, pero los números y tablas fracasan en medios audiovisuales. Los rubricaba con un imperativo "son cifras", el latiguillo favorito de Matas. Lo empeora Antich cuando se lamenta de que "yo tengo un manojo de estadísticas, que las hubiera podido traer". Pues haberlo hecho.

Sin periodismo no podía existir debate, por lo que se infligió a la audiencia una yuxtaposición de discursos estancos. No se miraban a la cara, repasaban su siguiente interpretación en lugar de escuchar al rival. En las formas, y la televisión sólo es envoltorio, Antich siempre habla con la boca llena, y no precisamente de ideas. En su prosa y en su gestión, cualquier esfuerzo es poco, cuando se trata de eludir una decisión. Hay algo peor que no merecer el poder, no disfrutarlo. El president no transmite en el Consolat ni en la pantalla ninguna emoción que no pueda encontrar montando su bicicleta. Además se avergüenza de Son Espases, lo obvia.

El cándido Bauzá todavía es consciente de sus numerosas limitaciones, pero esa sensatez suelen borrarla el triunfo electoral y la adulación de los cortesanos, para desgracia de la ciudadanía. El gélido señorito es de las personas que eligen matar a Bin Laden sin pestañear, y luego preguntan quién era el fallecido. En el movimiento táctico clave de la campaña, el aspirante popular se pasó al castellano para hablar de Educación, una declaración de guerra en toda regla. Del Consolat al Consolado, Francesc contra José Ramón, el idioma es el mensaje.

Bauzá dinamitó tres décadas de statu quo lingüístico, eligiendo también el castellano para la lacrimógena despedida. Habla de "Baleares", contra la denominación oficial de la comunidad –archipiélago, a partir de ahora– que aspira a presidir. Sin embargo, el candidato popular comete errores en ambos idiomas. Presume de "reducir la Administración", para lo cual creará otra despilfarradora oficina de control presupuestario. Le reprocha a Antich que fíe la recuperación de Balears a Alemania, pero viajó a Berlín para entrevistarse sumiso con un subalterno del gobierno alemán y copiar sus recetas.

Emitidos en Guantánamo, los discursos amontonados de Antich y Bauzá entrarían en el calificativo de tortura al telespectador. Dada la escasa controversia, los amantes bilingües debieron sentarse al mismo lado de la mesa, y prometer un hueco al rival en sus respectivos Governs. Nadie va a votarles con alegría. ¿Un ganador? El candidato socialista por la mínima, a mucha distancia de la victoria que necesitaba para sacudirse de la maldición de Zapatero. Cuesta reconquistar el poder desde el poder.

Francesc y José Ramón representaron un drama que no les pertenece. Ni Antich va a perder por sus errores, ni Bauzá va a ganar por sus méritos, aun suponiendo que entre ellos figure la promoción entusiasta del "turismo ecuestre", con lo bien que funciona el turismo vacuno de masas. En fin, los auténticos debates se han vivido en este diario y en Televisió de Mallorca, entre los candidatos municipales. Cualquiera de ellos supera a la pantomima de anoche.